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domingo, 6 de mayo de 2012

Ernesto Odriozola: 150 años de su natalicio


Un día como hoy, 6 de Mayo, corriendo en Lima el año 1862, nació el Dr. Ernesto Odriozola, autor de "La Maladie de Carrión" (publicado en 1898), considerado la mejor fuente escrita de observaciones clínicas sobre la verruga peruana.

Dr. Ernesto Odriozola Benavides

Hijo del Dr. Manuel Odriozola Romero, que fuera fundador de San Fernando, junto al Dr. Cayetano Heredia, tercer Decano de Medicina que tuvieron en su historia, y quien tuviera dos periodos de gobierno universitario (1881-1884 y 1886-1888); de su madre, doña Rosa Benavides, solo se menciona una ilustre prosapia familiar.

El joven Ernesto inició sus estudios secundarios en Lima, y en 1878 ingresa a la facultad de Medicina, teniendo como compañero de carrera a Carrión; al final, obtiene el Bachillerato en 1883, cuando su padre era el Decano de San Fernando. Al año siguiente el Gobierno Regenerador del Presidente Miguel Iglesias, destituyó al Dr. Manuel Odriozola del Decanato de la Facultad de Medicina de la UNMSM, por lo cual, Ernesto no llegó a titularse en el Perú.

Dr. Manuel Odriozola (padre)

La familia viajó a Francia, en donde el entonces Bachiller Ernesto Odriozola continuó sus estudios en la Universidad La Sorbona, graduándose en 1888 como Doctor en Medicina, con la tesis «Le Coeur Senile» (El Corazón Senil).

Ese mismo año, en junio de 1888, Ernesto regresó al Perú, donde su padre ya había sido repuesto en cargo de Decano dos años antes; siendo nombrado Director de Anatomía de San Fernando, luego de la revalidación de su título de Médico Cirujano, en nuestra patria.

En 1889 obtuvo en el Perú, el Grado de Doctor en Medicina y fue incorporado a la Academia Nacional de Medicina, y siendo 3 veces su Presidente: 1903-1905, 1912-1913 y 1921-1922.



PUBLICACIONES
Entre sus publicaciones son notables: Su tesis «Le Coeur Senil», que fue elogiada por el Profesor Letulle de la Universidad de París, de quien fue discípulo predilecto. Sus «Lecciones Clínicas» que se han comparado con las de Trousseaux y Dieulafoy le dieron mucho prestigio en Latino América y en España.

En 1898 publicó, en París y en idioma francés, su obra maestra, “La Maladie de Carrion; ou, la Verruga Péruvienne” (La Enfermedad de Carrión; o, la Verruga Peruana), con la editorial Parisina Carré et Naud. El libro ha sido calificado como la de «mejor sistematización expositiva, el resumen más acabado de la verruga peruana. Libro de enseñanza escrito con elegante sencillez, rico en información, pleno de documentación debidamente seleccionada.

No es menester de este post resumir su famoso libro; sin embargo, es importante resaltar el más puro estilo enciclopédico francés con base en observaciones clínicas, que le impregnó el Dr. Odriozola. Allí, con el carácter de una primicia mundial, describió la historia natural de la, para entonces, llamada "Enfermedad de Carrión".

Odriozola, en su clásico libro, puso un énfasis muy grande en la iconografía de los diversos aspectos de esta interesante enfermedad en una forma hasta ahora no superada, aunque los conocimientos sobre la biología de la enfermedad hayan avanzado. El fue un destacado profesor médico heredero de una ilustre tradición.

Fotos de la "Erupción de Carrión"
Fue Ernesto Odriozola el que se encargó de divulgar, en el idioma francés, la historia natural de esta enfermedad. Su libro apareció en 1898, en gran formato, titulado La Maladie de Carrión. Habiendo logrado el autor, con esta publicación, llenar un vacío y abrir un camino para otros estudios con mayor rigor académico.

Odriozola coleccionó una serie de casos documentados clínicamente, en total diez casos. Las dos fases de dicha enfermedad fueron descritas clínicamente, y bautizadas por el autor como “Fiebre Grave de Carrión”, acuñada, en 1875 para describir a la fase hemática; y la segunda fase de las verrugas fueron bautizadas por Odriozola como “Erupción de Carrión”. Asimismo, y siguiendo la costumbre francesa de clasificar, describió las dos formas principales: Una que le denominó milliar, con una sub-variedad "sudaminosa". La otra le Ilamó "mular"; otro desafortunado término que fue adoptado y consagrado por Odriozola.

VIDA ACADÉMICA
Odriozola continuó en Lima una brillante carrera universitaria. Fue nombrado profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos; primero de Anatomía Topográfica y Medicina Operatoria, y en 1908 profesor de Clínica Médica. Esta última era una de las cátedras más prestigiosas de la Facultad de Medicina y en la cual permanecería durante el resto de su carrera. Gracias a su talento y capacidad, así como a la procedencia de su familia y su formación francesa, se convirtió en uno de los médicos limeños más requeridos. Ernesto Odriozola era el médico obligado de consulta para «todos los casos difíciles».

En opiniones de sus colegas, sus discípulos y personas notables del país y extranjero, Ernesto Odriozola fue «El más conspicuo médico del último cuarto del siglo XIX, era el corifeo de las letras médicas peruanas. Era, sin disputa el médico más notable del Perú por sus cualidades intrínsecas, por su sólida cultura, por su práctica ya bastante dilatada; en su confianza había de admirar sus dotes de Maestro magnífico, comtemplar las fases de su análisis inquisitivo, para penetrar en la urdimbre práctica y conducidos por el hilo de la patografía más acabada, avizorar la terapéutica fructífera y oportuna.

Al igual que su padre al mando de la Facultad de Medicina, a la edad de 49 años, fue el Décimo Decano que tuvo “San Fernando”, de la decana Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y su gestión duró 11 años, desde 1911, sucediendo al Dr. Manuel G. Barrios Mendoza, hasta su muerte, estando en su Oficina del Decanato de la Facultad de Medicina, el 16 de Marzo de 1921, siendo sucedido en el cargo por el Dr. Ricardo Flores Gaviño.

Mientras fue Decano, creo nuevas cátedras como las de Sífilis, Neurología, Psiquiatría, Medicina Tropical y Cirugía Infantil (algunas de las cuales había visto formar parte de la enseñanza médica en Francia).

Fue el decano insustituible. Su gestión era siempre orientada por el derrotero más feliz y llevado a cabo con la más elevada de las miras», era «uno de los hombres de ciencia más ilustres y una de las personalidades más respetadas y notables del Perú. El vigor y solidez de su talento y de su ciencia le daban una amplitud, una penetración, una riqueza y un equilibrio admirables en las ideas y en su exposición y desarrollo en la Cátedra.

Debido a su labor en la entonces Sala Santo Toribio del Hospital Dos de Mayo, la Sociedad de Beneficencia, después del fallecimiento del Dr. Odriozola, le puso el nombre de Sala Odriozola.

La personalidad del Dr. Ernesto Odriozola era de rectitud, de nobleza y de bondad incomparables. No hubo circunstancia, accidente, amargura, ni prueba de la vida que quebrantara la integridad de su espíritu. Nunca pasión alguna oscureció su mente ni perturbó sus sentimientos. Su vida fue inmaculada, jamás se apartó del cumplimiento del deber. Su única aspiración era hacer el bien, según Javier Prado, Rector de la Universidad.

La vieja casa de Unanue tuvo en él a su figura más notable, y los estudiantes tuvieron al maestro más querido. Había alegría en aquellos estudiantes, cuando llenos de respeto le veían pasar, atrayéndolos siempre con su sonrisa paterna y cariñosa. El Dr. Odriozola sentía inmenso cariño por los jóvenes, conocía doblemente sus deberes para ellos, y por la vocación natural e imperiosa de su espíritu los cumplía amorosamente, sin importarle para nada sacrificio ni dolor. Los estudiantes que le veían escuchar, lleno de bondad, sus iniciativas, siendo benévolo y atento para las entonces rebeldías juveniles, deben comprender hoy la importancia de la celebración de los 150 años de su natalicio. Siglo y medio de recordar a un gran médico,  académico, científico, docente y ciudadano peruano.

Referencias Bibliográficas.-

- GARCIA C. Uriel & GARCIA V. Uriel. “Ideas e imágenes en la Enfermedad de Carrión”. Folia Derm. Per. Vol 10 Nº01. 1999
- UGARTE Luis Angel. “Ernesto Odriozola Benavides (1862 - 1921): Semblanza”. Anales Fac. Med. Vol 57 Nº04. 1996
- CUETO Marcos. “Un capítulo de la influencia francesa en la medicina peruana: Ernesto Odriozola y la Enfermedad de Carrión”. Bulletin de l’Institut Français d’Études Andines Vol 36 Nº1. 2007

Editado por Historia de la Medicina Peruana - Dr. Jampieer Sánchez Castillo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

San Fernando: Primera Facultad de Medicina del Perú (Parte I)

Empezaré a contar la historia de San Fernando. Seguramente será para mí muy difícil no empezar haciéndolo con mi alma mater; sin embargo, es justo que cuente la historia de la medicina peruana, en forma ordenada y cronológica. Hablar de la creación de San Fernando; es mencionar a la primera Escuela de Medicina del Perú.

Ya con la creación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que al inicio solo funcionaba como Estudios Generales,  y tras las Constituciones dadas por el Virrey Francisco de Toledo para ésta institución, se inicia el dictado de las cátedras clásicas de medicina.

De estilo europeo - escolástico, el catedrático sólo se limitaba a dar lectura a un texto, el cual luego se comentaba dando referencia a grandes eruditos que ya hubieran tratado la materia, consiguiendo con esto médicos de gran verbo pero de poco actuar. Se tuvo que esperar hasta el siglo XVII para proveer y fortalecer estas cátedras. Aunque con frecuentes interrupciones, estas cátedras fueron la base académica para la formación de médicos, cirujanos y otras profesiones sanitarias como los boticarios, hasta las postrimerías del periodo virreinal.


“San Fernando” es una de las 20 facultades de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, decana de América. Es la Facultad de Medicina más antigua del Perú y una de las más antiguas de América. La cátedra de medicina fue una de las primeras en formarse en dicha universidad, y se encontraba dividida en 4 secciones:

§  Prima: creada y proveída en 1571, aunque instituida en 1634, la primera cátedra de Prima se dio el 17 de abril de 1635, siendo su primer titular el Dr. Juan de la Vega (médico de cámara del Conde de Chinchón). Es la cátedra de mayor categoría.
§  Vísperas: creada en 1571 aunque instituida y proveída en 1634, siendo su primer titular el Dr. Jerónimo Andrés Rocha.
§  Método de Arte y Curativo de Galeno: creada, instituida y proveída en 1660.La primera cátedra de Método de Galeno se dicta en el año de 1691, siendo su primer titular el presbítero Francisco Vargas Machuca.
§  Anatomía: creada e instituida en 1711. Es la cátedra más tardía y de menor categoría.

La primera cátedra de Anatomía se dicta en el año de 1723, siendo su primer titular el Dr. Pedro López de los Godos; con algunas prácticas esporádicas en el Hospital Real de San Andrés.
En esta época el título de Médico era otorgado sólo por el Protomedicato, institución encargada de evaluar a los postulantes a médicos. La Universidad, sólo se encargaba de formar a los futuros postulantes. Pero era por necesidad que los doctores de la cátedra universitaria sean también evaluadores en el Protomedicato, convirtiéndose éste último, en una valla burocrática.
Y así, hacia el ocaso del siglo XVIII y por impulso de uno de los más ilustres estudiantes de la cátedra, Hipólito Unanue, se da inicio a la reforma y modernización de la educación médica. La educación brindada era de tipo eclesial, donde se daba una mayor importancia al aspecto teológico, resultando las pocas y tardías informaciones de los avances culturales del resto de Europa, retrasadas cerca de 150 año respecto al continente europeo. Estos cambios que se producirían, darían pie a un renacimiento e ilustración en la educación médica.

Hipólito Unanue, quien fuera estudiante de la cátedra de medicina y luego profesor de la cátedra de anatomía, concebiría la idea de hacer una gran reforma en la educación de la medicina peruana, al tratar de acercarla y emparentarla a los grandes avances europeos.

Desde el 29 de julio de 1753, cuando era virrey José Manso de Velasco, Conde de Superunda, se había indicado la construcción de un Anfiteatro para la ciudad de Lima, pero no sería hasta que Unanue como catedrático clamara por la creación de un anfiteatro anatómico en el entonces Hospital de españoles (Real) de San Andrés (a la usanza española, como el Anfiteatro Anatómico en el Hospital General de Madrid) para una mejor instrucción en el ámbito teórico y práctico de los estudiantes de dicha cátedra.

Dicho anfiteatro fue inaugurando el 21 de noviembre de 1792 en presencia del entonces virrey Francisco Gil de Taboada, quien le ayudó con fondos para poder culminar la obra.

El nombre de “San Fernando” fue puesto justamente por el Dr. Hipólito Unanue, quien la fundó en 1811 como “Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando”. Algunos mencionan que el nombre de San Fernando fue en honor al Rey Fernando VII de España (Corona: 1808-1833); sin embargo, dicho nombre fue colocado por Unanue  en homenaje a su amigo, el Virrey Fernando de Abascal (Virreynato: 1804-1816), quien potenció su creación y construcción. Aunque más ceremoniosamente, se le ha atribuido el nombre a la coincidencia de los dos personajes en mención.

Construido por el presbítero Matías Maestro, por orden de Hipólito Unanue, el primer local de San Fernando se ubicó en la esquina de las calles de San Andrés y Sacramento de Santa Ana, frente a la plaza del mismo nombre (hoy Plaza Italia).


Cabe destacar que Hipólito Unanue creó una currícula de estudios que se implementa está de acorde con la época, y aun constituye la base de los programas actuales. Realizó también algunas recomendaciones para el buen funcionamiento académico de la recién fundada San Fernando y que son tan vigentes ahora como antes, como el número de lenguas, las características de la programación de clases, que las de entendimiento y memoria se dicten en invierno y las de imaginación en verano, que se alternen las clases de tal forma que el avanzado puede asistir al repaso de los elementales.

La patriótica actitud de profesores y alumnos del Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando -dirigidos por Unanue-, contribuyeron a fijar las bases de la nacionalidad en el periodo que da termino a la Colonia e inicia la República.

Esto motivó al protector y libertador del Perú, don José de San Martín - en honor al merito - a cambiarle el nombre por el de Colegio de la Independencia, el 27 de agosto de 1821, nombre que conserva hasta el 9 de setiembre de 1856, cuando el presidente constitucional, don Ramón Castilla, aprueba el Reglamento de Funcionamiento y crea la Facultad de Medicina de San Fernando, nombrando al Dr. Cayetano Heredia como su primer decano. 

lunes, 14 de diciembre de 2009

Unanue: Médico y Maestro (2/2)


Unanue ingresa a la docencia universitaria en 1788 por la Cátedra de Anatomía, cátedra que no era muy competitiva, nadie lo quería tomar, y usualmente eran sacerdotes los que se dedicaban a la enseñanza de este curso. Unanue revoluciona la docencia de este curso y la pone a la par de las mejores escuelas de Europa, construye en Anfiteatro Anatómico en una de las salas del Hospital de San Andrés, y lo inaugura un 20 de Noviembre de 1792.

Aquí inicia el cambio de le enseñanza de la medicina, haciendo disecciones cadavéricas y reuniones clínico patológicas, y comienza a mejorar el nivel de preparación de los médicos. Pero también inicia el camino hacia el Protomedicato, porque en realidad lo que funda es una cátedra paralela de Patología Médica, y con ello la reforma de la enseñanza de la medicina.

En la inauguración de este anfiteatro leyó un discurso: Decadencia y restauración del Perú, donde demostró su conocimiento del país y su preocupación por los indígenas, pero también mostraba una gran reverencia hacia la monarquía. Es necesario destacar en este punto, que aquí se tomaron los primeros exámenes a estudiantes de Medicina en los cursos de Patología Médica, el 25 de enero de 1796.

Otra de las razones que lo hicieron destacar tempranamente, fue el hecho que Unanue tuvo a su cargo la redacción de las memorias de los virreyes, como la de Teodoro Francisco Croix o de Guillermo Gil Taboada y Lemus. Esto hizo que Unanue tuviera un conocimiento muy detallado de lo que ocurría en el Virreynato y le permitió lucirse frente al Rey Fernando VII cuando viajó a España.

Sin duda otra de las razones que le dieron prestigio a Unanue, fue su participación activa en la organización de la Sociedad Académica de amantes del país que editó la revista El Mercurio Peruano (1791-1795). Esta publicación, que fue dirigida por José Baquijano y Carrillo, le permitió a Unanue escribir 58 artículos en el lapso de 3 años, artículos referentes a una variedad de temas; arqueológicos, biológicos, climatológicos, pero muy pocos de ellos de naturaleza médica.

El Clima de Lima, es su obra médica cumbre. En ella hace una descripción sistematizada y minuciosa del clima de Lima y lo relaciona con la medicina, la enfermedad y los estados de ánimo de los habitantes de Lima. Es del más puro estilo hipocrático, lo que constata con las ideas que parecía tener hasta antes de la publicación de este texto.

Diera la impresión que con este libro Unanue retrocede, intelectualmente hablando, se olvida de todos los adelantos que hasta ese momento había en la medicina para regresar a Hipócrates.

Es interesante mencionar algunas citas de su célebre discurso Decadencia y Restauración del Perú: “Ignorancia de la Anatomía, impericia de esta ciencia directora del profesor, tú has causado en gran parte la decadencia y miseria que hoy lo oprime”. Se refiere a la alta morbilidad y mortalidad entre los indígenas por ausencia de profesional calificado para la atención médica.

“¡Tal es hoy la suerte, tal condición del Perú!, de aquel Perú hipérbole en otro tiempo de felicidad y opulencia, consumidos sus moradores, solo presenta cúmulo de ruinas, herederas desiertas, minas derrumbadas. Donde están esos pueblos de tan numero vecindario que sostenían su libertad, oponiendo huestes que equilibran todo el poder de los incas”.

Indudablemente por esta época, 1792, el número de indígenas era apenas de 300 mil habitantes, de los millones de existentes al momento de la conquista. Finalmente de una manera indirecta culpa a los españoles de esta disminución de los pobladores nativos cuando manifiesta: “Al contrario, los vestigios de las ciudades y villas con que mejoraron excesivamente, cuanto había consumido la dura necesidad de la victoria, prueba con evidencia que lejos de haber sido los actores, han sido las víctimas de esta común calamidad”.

Menciona además lo que ha sido confirmado después, que las enfermedades que diezmaron las poblaciones indígenas fueron traídas por los españoles: La viruela, el sarampión y los negros esclavos venidos con los españoles trajeron la lepra, el chancro y la sarna y dice: “Desgraciado Perú esta ha sido tu suerte. Abismado en una mortal ignorancia de la anatomía, faltaron en las provincias médicas inteligentes y las enfermedades internas menoscabaron a la otra. Introducidas en el siglo de la conquista mil enfermedades extranjeras con el comercio, el lujo y la mezcla”.

Estas citas nos indican el profundo compromiso de Unanue con el Perú y nos explica por que razón quería ser Protomédico del Perú.

¿Qué hizo Unanue como Protomédico?
Desde que se recibió como médico el gran deseo de Unanue fue transformar la educación médica. Sus primeros pasos los realizó desde el anfiteatro de Anatomía, con el cargo de Protomédico y en base a la gran amistad que tenía con el Virrey Abascal decide impulsar la creación de la Escuela de Medicina. Esto ya lo había intentado con el Virrey Gil pero no se había cristalizado. Unanue siempre había pensado que la preparación médica de ese entonces, como que lo fue, era ineficiente, que la administración de salud en la población era mala y que esta no llegaba a las otras zonas del Virreynato.

Hay escritos donde se expresa mal de los médicos, por la inoperancia de éstos. El prestigio de Unanue permitió aglutinar todas las fuerzas de aquella época para consolidar este logro, el Arzobispo de Lima, el Obispo de Arequipa, los Cabildos de Lima y Quito costearon esta construcción.

Fue tal el entusiasmo por esta obra que las donaciones excedieron los gastos y con este superávit se construyó el Jardín Botánico. A esta Escuela de Medicina se le comenzó a llamar SAN FERNANDO como homenaje al Virrey y fue inaugurada el 13 de agosto de 1813. La currícula de estudios que se implementa está de acorde con la época, y aun constituye la base de los programas actuales.



Es interesante mencionar algunas recomendaciones que hace y que son tan vigentes ahora como antes, como el número de lenguas, las características de la programación de clases, que las de entendimiento y memoria se dicten en invierno y las de imaginación en verano, que se alternen las clases de tal forma que el avanzado puede asistir al repaso de los elementales.

Como Protomédico recomendó a Abascal la construcción del cementerio, puesto que hasta esa época los funerales se realizaban en las iglesias y esto era contraproducente. La construcción de la Escuela de Medicina y el Cementerio fueron encargadas al Presbítero Matías Maestro.

En 1813, en pleno auge liberalista por la presencia de Napoleón en España, se eligen los diputados para las cortes de Cádiz. Unanue fue elegido diputado por Arequipa, y con este motivo viaja a España. Aquí se suscitan una serie de incidentes. Fernando VII recupera el trono, se disuelven las Cortes, Unanue se entrevista con Fernando VII, quien queda muy impresionado con Unanue y lo nombra Médico de la Real Cámara, le obsequia el cuadro de una Virgen, lo intenta nombrar Marqués y finalmente lo nombra albacea de los Landaburo.

Llega con una buena posición económica en 1816, se retira a su hacienda de Arona en Cañete y a partir de allí se inicia con fuerza en otro aspecto de su vida, la de político, dejando prácticamente a un costado toda su trayectoria de médico y maestro. El relato y juicio sobre esta actuación es materia de otro trabajo. Lo importante es mencionar que Unanue se desenvolvió con honestidad, con rectitud y con capacidad, así como también con mucho tacto y tino.

Artículo escrito por: Dr. Iván Vojvodic Hernández (Synapsis Nº1-1994)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Unanue: Médico y Maestro (1/2)


Indudablemente revisar toda la biografía de este personaje es muy difícil, tiene diferentes aspectos, el de médico, el de geógrafo, de estadista, de maestro, de financista, de político, de periodista y en general de una persona tremendamente empapada de un espíritu humanista y de mucho amor al Perú, nuestra patria, que inspiró en él su vida, con sus acciones y sus escritos. El querer tocar sólo el aspecto de médico y maestro es como tocar con una pluma su epidermis.

Sin embargo, también es menester mencionar que el futuro se desarrolla mejor con el análisis del pasado y de la historia, la cual debe ser crítica, exenta de pasiones y desmenuzadas a la luz de lo que ocurría en esos momentos.

José Hipólito Unanue y Pavón nació en Arica, el 13 de agosto de 1755, su padre fue español, Miguel Antonio Unanue y Montalivet, y su madre, una aristócrata arequipeña, Manuela Pavón Salgado y Martínez de Anaya. De allí que él era un criollo neto, de los que en aquella época se decía “limpio de sangre”. Realizó sus estudios básicos en el Seminario Conciliar San Jerónimo de Arequipa y posiblemente en algún convento en el Cuzco, con la posibilidad de alcanzar la profesión de moda en aquella época: el sacerdocio.

Llega a dominar el latín y el griego, se empapa de la cultura clásica, y esto se confirma con las citas que realiza en estos idiomas y en las referencias frecuentes a estas dos culturas en sus escritos.

Llega a Lima en 1777, a los 22 años, y es acogido por un tío materno, Pedro Pavón, sacerdote, catedrático de anatomía desde 1765, quien le inculcó el estudio de la medicina, descubriendo en él su verdadera vocación. Estudió medicina entre los años 1779 y 1783. Es en esta época donde se vive la efervescencia y las consecuencias de la rebelión de Túpac Amaru.

Es también en esta época, en 1781, donde José Baquijano y Carrillo recepciona en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) al Virrey Jáuregui con un virulento discurso en defensa de los indígenas. Por aquellos tiempos, una de las ceremonias de recepción del nuevo Virrey se realizaba en la sala principal de la UNMSM, en lo que ahora es el Congreso de la República, con un discurso a cargo del rector o algún profesor principal designado por este. Discurso que posteriormente fue confiscado por “real orden”.

En sus años de estudiante, y por las dificultades económicas de su familia, se vio obligado a agenciarse de fondos, y es así que se convierte en profesor de Agustín de Landaburo y Belzunce, hijo de una conservadora y aristocrática familia limeña, de quien luego heredaría su fortuna. Y es a través de esta familia que se vincula con personajes y otras familias de la alta sociedad limeña, de donde nacieron la Sociedad Filarmónica y la Sociedad Amantes del País, gérmenes del Mercurio Peruano.

¿Cuál era la situación de la educación médica y del médico en el Virreynato? Por aquella época, y hasta la sexta década del siglo XIX, los que ejercían la profesión médica estaban clasificados en 4 grupos:

a)      1. Los Sangradores. Que usualmente no tenían mayores estudios y aprendían de la práctica diaria. Constituían un rezago de los tratamientos instaurados por Hipócrates y también por nuestros antepasados.
b)      2. Los Cirujanos Romancistas. Que para ser titulados sólo tenían que acreditar el trabajar por algún tiempo con otro cirujano o en algún hospital.
c)       3. Los Cirujanos Latinos. De mayor nivel, puesto que rendían sus exámenes en latín de los cursos de arte, filosofía o teología, además de acreditar un trabajo hospitalario. Hasta aquí solo podían aspirar los que no eran “limpios de sangre”. Todos estos personajes fueron los que desprestigiaron la medicina en el Virreynato. El Diente de Parnaso, una obra que satirizó a los médicos, tiene su origen en este concepto.
d)      4. Los Físicos (Physicians = Médicos). Que serían los verdaderos médicos, a los que se doctoraba, tenían que ser criollos y “limpios de sangre”. Dos de los pocos médicos que no cumplieron con este requisito fueron los mulatos Juan Manuel Dávalos, quien estudió de Francia con científicos de primera línea como Lavoisier, y fue exonerado de esta prohibición por mandato directo del Rey, y el otro José Manuel Valdez, quien luego de ejercer como 10 años como cirujano latino obtuvo la dispensa para ser médico.
Debían ser bachilleres en artes, teología o filosofía y haber llevado cursos de medicina. Ellos podían recetar, purgar y sangrar.

Todos estos títulos eran asignados, al igual que en España, por una institución denominada el Protomedicato, cuyo jefe, llamado Protomédico, ostentaba el cargo de manera vitalicia, era designado por concurso y a su vez era el médico del virrey y catedrático de prima de la universidad. Los catedráticos principales dictaban en las mañanas y era los de prima y los asociados o auxiliares en la tarde, eran los catedráticos de vísperas. Vale decir, reunía en una sola persona lo que actualmente es el Decano de la Facultad de Medicina, El Ministro de Salud y el Decano del Colegio Médico.



Usualmente la designación del Protomédico era una cadena, quien sustituía al que fallecía era el que seguía en la línea de carrera universitaria. En el censo de 1790 existían en Lima 21 médicos para una población de 52627 habitantes.

Un primer detalle importante en señalar, y que amerita un análisis posterior, es que Hipólito Unanue postula al cargo de Protomédico en 1784, es decir apenas 3 años después de recibirse como Físico, obviamente no ganó. Quien se hace Protomédico en este concurso es Juan José Aguirre, quien recién deja este cargo a su fallecimiento en 1806, casi 20 años después, a muy avanzada edad, accediendo recién a este cargo Hipólito Unanue el 29 de Noviembre de 1807. Unanue tenía los méritos suficientes pero no estaba en la línea de carrera, sin embargo la opinión favorable del Virrey Abascal fue determinante e impuso su nombramiento.

¿Cuáles fueron los méritos que tuvo Unanue para llegar  al Protomedicato? Desde el punto de vista médico, por su carisma, su buen trato y probablemente por su apariencia física, fue el Físico de cabecera de las mejores familias de Lima de aquellos tiempos; fue también profesor o instructor de los descendientes de estas familias, destacando sobre todo los Landaburo, de quien posteriormente fue su albacea.

Unanue fue un hombre muy estudioso, conocía el latín y el griego, leyó mucho a los autores grecolatinos, se empapó de Hipócrates y Galeno. Se conoce de una autorización en que la Santa Inquisición le da permiso para poder acceder a libros prohibidos por esta.

Tuvo dos antecesores que parece marcaron su vida, uno de ellos Pedro Paralta Barrionuevo y el otro Cosme Bueno. Estos centraron la ciencia de la libertad, fuera de las ataduras dogmáticas de aquel entonces. Se dice que Cosme Bueno tuvo la mejor biblioteca de aquel entonces, y no hay mayores dudas que Unanue tuvo acceso a ella, allí leyó a Vesalio y a Morgani.

Es más, Bueno fue médico que por su amplia cultura humanística tuvo gran importancia, por aquellos días, publicaba anualmente los llamados almanaques donde hacía disertaciones sobre tópicos médicos, biológicos y climatológicos. Llegó a ser cosmógrafo mayor del virreinato, cargo que posteriormente ocupó Gabriel Moreno, otro de los personajes que influyó notablemente en Unanue. Este le dedicó su obra cumbre “Los climas de Lima”. Unanue, posteriormente, en 1793, ocupa este mismo cargo, y publica una obra hasta ahora consultada por los estudiosos “Guía Política, Eclesiástica y Militar del Virreynato del Perú.

Poco después determinó que se construyera en primer observatorio, de allí también que puede considerársele padre de los geógrafos o de los meteorólogos.

Artículo escrito por: Dr. Iván Vojvodic Hernández (Synapsis Nº1-1994)